Flexiveggie

Reflexiones, recetas y más para una vida saludable :)

Actualizando… después de una ausencia forzada

Una vez más, de vuelta después de otra larga ausencia. El trabajo, el embarazo y todos los preparativos para recibir al nuevo miembro de la familia me impidieron postear antes :(  Pero no crean que no me esforcé, tenía todas las intenciones de postear, compartiendo algunas recetillas que he estado preparando, y algunas otras recomendaciones de productos, peeeeeeeero, como para recordarme que no se puede tener todo bajo control, me mandaron a hacer reposo por varias semanas.

Gracias a Dios todo está bien, de hecho, el descanso fue bienvenido al inicio, pero sí debo decir que siento que ahora estoy con el tiempo a las justas para todo lo que quiero hacer!! Pero, vamos con calma, y enfocándonos en lo lindo que es preparar la llegada de bb :)

Tengo varios posts en mente. Por lo pronto, les adelanto que el primero es para hablar sobre los jugos o batidos verdes (o como los llaman en inglés: green smoothies) que son una forma súper sencilla de obtener muchos nutrientes de forma rápida y muuuuy rica :)

Ese post vendrá con mi receta personal de jugo verde, que hasta ha conquistado al esposo!! y eso es bastante decir. Así que, sigan atentos!!

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Flexireceta: Salpicón de brócoli y huevo :)

¡¡Nuevo post y nueva receta!! Que no se diga que no estoy haciendo el intento de volver con las pilas recargadas al blog. Y qué mejor manera de hacerlo que con una flexireceta :)

Este salpicón salió sin querer queriendo una noche en que tenía que ingeniármelas para preparar algo rico y nutritivo para el esposo y para mí. Tenía como base una ensalada que quedó del almuerzo (de brócoli, zanahoria y berros), pero necesitaba darle un giro para que tenga su dosis de proteína y carbohidratos y sea una comida completa y nutritiva.

Entonces, lo que hice fue agregarle un par de huevos duros y una o dos papas sancochadas (dependiendo del tamaño). ¡El resultado fue delicioso! Hasta al esposo que no le simpatiza mucho el brócoli le encantó. :)

Empecemos con los ingredientes. La cantidad que pongo aquí es como para dos buenos platos, pero pueden hacer más o menos dependiendo de cuántos sean:

- Medio brócoli grande blanqueado (hay que tratar de no hervirlo mucho para que no pierda sus propiedades, solo hasta suavizarlo un poco)

- Una zanahoria cocida picada en tiritas

- Un poco de berros (yo tenía los que compré el fin de semana en la bioferia, pero pueden reemplazarlos por espinacas o lechugas, o hasta perejil, la idea es ponerle alguna hoja verde).

- Una papa sancochada en cuadritos

- Dos huevos duros (si pueden ser de granja mejor aún) picados en cuadritos

- Limón, sal marina, aceite de oliva y un poco de mayonesa

La preparación es tan simple como mezclar todos los ingredientes (brócoli, zanahoria, berros, huevos y papa) en un bol, y aliñar todo con jugo de limón y sal marina al gusto, un buen chorrito de aceite de oliva y un poco de mayonesa (solo un poco, sin abusar, que si la bañan en mayonesa le restamos lo sano a la receta). Al igual que otras recetas que les he compartido, pueden personalizarla al gusto agregando lo que más les guste, su imaginación es el límite :)

Los berros son una excelente fuente de vitaminas y minerales como calcio, fósforo, hierro, magnesio, potasio yodo y zinc; además de fibras y aminoácidos. Yo los compro cada vez que encuentro en la bioferia, pero recuerden siempre lavarlos muy bien, porque a veces tienen bichitos y hay que asegurarse que estén súper limpios.

A este salpicón se le puede agregar también vainitas, arvejas, si no tienen huevos le pueden poner pollo sancochado, o jamón de pavita picado, lo que tengan a la mano y les provoque más.

Esta vez no tengo foto (imagínense lo bueno que quedó que lo devoramos todo sin tomar ni media foto), pero les pongo una similar a como queda el resultado final. ¡Anímense a prepararlo y me cuentan! :)

Ensalada de brocoli y cranberries

Foto tomada de: http://cocinandoconestilo89.blogspot.com/

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Mea culpa… y una hermosa noticia :)

Lo he hecho otra vez. He dejado abandonado el blog por varias semanas (una vez más) y no he cumplido con mi promesa de postear más seguido. ¡¡Realmente hay tanta información que quiero compartir aquí en el blog!! Pero el tiempo es un tirano, y trabajar a tiempo completo realmente deja muy poco tiempo libre. Realmente me quito el sombrero por las personas que trabajan y bloguean con regularidad. A mí, me encantaría dedicarme a bloguear a tiempo completo, y poder vivir de ello, claro está #soñarnocuestanada. Pero mientras llegue ese momento, seguiré intentando postear más seguido :)

Y es que mi ausencia tiene que ver también con la noticia que da el título a este post… y es que esta flexivegetariana tiene un pequeño “pan en el horno”. ¡Sí! ¡¡La familia empieza a crecer y se viene un flexivegetarianit@!! Afortunadamente, todo está siendo muy tranquilo y aunque no pienso cambiar la temática del blog (no se convertirá en un diario de maternidad ni nada por el estilo) seguro por ahí les podré compartir algunas cosas relacionadas a la vida saludable durante la dulce espera también :)

Por lo pronto, en el próximo post les comparto una receta que se me ocurrió sin querer queriendo para hacer algo rápido, rico y nutritivo… ¡estén atentos!

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Flexireceta: Queque casero de naranja :)

Y volvemos a nuestra sección de flexirecetas :)  Como les comentaba en el último post, se vienen varias, así que no se podrán quejar. Y para empezar, arrancamos con un quequito casero de naranja que es lo más sencillo que se pueden imaginar, y quizá por eso es lo más delicioso :)  Esta es la receta tal como la hacía mi abuelita, así que se imaginarán que además del sabor riquísimo, para mí es un clásico que me remite a mi chiquititud, lo que le da un valor súper agregado. Además, se puede adaptar fácilmente para hacer otras versiones de queque casero, ya sea de vainilla, marmoleado, con pasas y frutas, etc. Sé que la repostería es muy exacta en cuanto a cantidades y proporciones, pero hay recetas como esta que nos dan un respiro y nos dejan relajarnos un poquito para adaptarlas a nuestros gustos.

Para empezar veamos la lista de ingredientes. Ojo al piojo que según cómo seleccionemos nuestros ingredientes haremos que sea más saludable. Por ejemplo, yo uso huevos de granja de la bioferia, mantequilla (nunca margarina) y azúcar rubia, que es menos procesada:

-         1 taza de jugo de naranja

-         3 huevos

-         ¾ de barra de mantequilla (no sé cuánto sea en gramos pero esta es la medida considerando una barra chica)

-         1 taza de azúcar

-         2 tazas de harina preparada

-         1 cdta. polvo de hornear

-         1 cdta. esencia de vainilla

Lo bueno de este quequito es que en verdad solo necesitas tener licuadora, así que no hay excusas para no hacerlo. Lo primero es licuar el jugo de naranja con el azúcar, la mantequilla y las tres yemas. Las claras las reservan en un tazón aparte para después. Este licuado se va a ver medio raro, como cortado, pero no se asusten porque así es.

 

 

 

 

Este líquido lo echan a un tazón y empiezan a agregar la harina y el polvo de hornear de a pocos, utilizando un cernidor. Esto hará que el quequito quede más ligero y esponjoso. Pueden mezclarlo con un batidor de mano o con un cucharón de madera, como hacía mi abuelita. Lo importante es integrar bien todo. Una vez que está bien mezclado, agregan la vainilla.

 

 

 

Luego, hay que batir a punto de nieve (es decir, bien firmes) las claras que separamos hace un rato. Cuando estén bien batidas, las incorporamos de a pocos a la mezcla, utilizando una espátula y con movimientos envolventes. Esto es muy importante, porque al agregar las claras batidas estamos metiendo aire en la preparación, y eso hará que la textura sea suave y esponjosa. Pero para alcanzar ese resultado deben ser muy delicados. Si lo mezclan muy fuerte se rompen las burbujas de aire y no alcanzamos el resultado que queremos. Eso es lo único en lo que hay que ser EXTRA cuidadosos :)

 

Una vez que hicieron esto, lo echan en un molde enmantequillado y enharinado (yo uso siempre uno con hueco, porque me parece que es ideal para los quequitos, pero pueden usar el que tengan), y lo llevan al horno medio (180°C) por aprox. 45 minutos. Pasado ese tiempo hay que chequearlo y cuando crean que ya está listo pueden probar insertando un palito o un cuchillo para ver que salga seco. El aroma que va a inundar su cocina y casa hace que valga la pena hacer el queque, y el sabor, ni les cuento… tienen que probarlo :)

 

 

¡Ah! Y como decía al inicio, pueden adaptar la receta a su gusto:

-         Si quieren queque de vainilla reemplacen la taza de jugo de naranja por una taza de leche

-         Sea con naranja o con leche pueden agregarle pasas, frutas secas o confitadas, según lo que les provoque.

-         Y si desean darle un toque chocolatoso, hacen la receta con leche y cuando ya está lista la masa para echar al molde, sacan una parte, la mezclan bien con cocoa y se la agregan en chorrito a la mezcla que ya está en el molde.

 

Espero que se animen a hacerlo, no se van a arrepentir. Y ojo con las recetas que se vienen que tengo un quequito vegano que es uno de los más deliciosos que he hecho… y NO estoy exagerando :)

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Margarina vs mantequilla

Mantequilla o margarina… he ahí el dilema. Todos disfrutamos que comer un pan francés calientito o, mejor aún, un baguette recién salido del horno… pero, a la hora de untar ¿cuál es la opción más saludable?

Las margarinas están en el mercado desde que tengo uso de razón (basta con recordar a Astra y Pedro el untado, las niñitas del comercial de “pásame la manty”, y un largo etc… ¡¡80’s corazón!!) En mi casa siempre se comía margarina, salvo contadas ocasiones en que algún familiar o conocido traía mantequilla de regalo, y esto quizá porque siempre se ha tenido la idea de que la mantequilla, al ser grasa animal, es dañina y de preferencia se debe evitar su consumo. Que esto es cierto, en gran medida sí, por eso la mantequilla está prohibida para muchas personas, como por ejemplo quienes tienen problemas de colesterol.

Pero ¿es realmente la margarina la opción más saludable? Tal como nos la presenta el mercado, la margarina es una grasa vegetal y por tanto es mejor que la mantequilla, y hasta le agregan omegas y otros componentes para hacerla “más saludable”. Pero, nadie nos dice que esa barrita, si bien es originalmente aceite vegetal, ha pasado por un proceso industrial de hidrogenación, en el cual se le agrega una serie de aditivos químicos que da como resultado una grasa grumosa de color gris… ¿nada apetecible, eh? Por esta razón, se le agregan emulsionantes para alterar su textura, saborizantes y colorantes artificiales y así, después de todo ese proceso, terminan con una barrita amarilla igual de atractiva que la mantequilla, pero que se parece más a un pedazo de plástico que a cualquier alimento que se puedan imaginar. Entonces, de saludable no tiene absolutamente nada.

Por todo esto, a la hora de poner ambas opciones en la balanza y elegir, me quedo con la mantequilla. Es cierto que no es bueno consumirla en gran cantidad, pero para mí la opción más saludable es siempre la más natural. Por eso creo que las personas que no tienen ninguna restricción especial en sus dietas pueden consumirla ocasionalmente sin problemas. Yo hago eso, por eso si voy a hacer un postre o un puré, opto por mantequilla, y con el pan la consumo muy esporádicamente para darme un gustito. Y creo que muchos se sorprenderían si empiezan a explorar otras opciones ricas para acompañar el pan, como el aceite de oliva con tomate (mmm… delicioso), la palta, etc. que son grasas vegetales naturales buenas para el organismo. También está el ghee o mantequilla clarificada, que dicen es muy buena para la salud pero nunca la he probado. Si lo hago en algún momento estaré reportando :) Lo importante, es que nos informemos más sobre lo que estamos comiendo y no nos quedemos solo con lo que nos dice el mercado para vendernos un producto, porque esos argumentos suelen estar muy alejados de la verdad.

P.D. Sé que he estado desaparecida otra vez ((buaaaaaaa… esto de postear con regularidad es realmente un reto… sería tan genial ser blogger a tiempo completo). Peeeeero, me voy a reinvindicar, y a lo grande, porque les tengo varios posts de recetas que se vienen. Son cosas que he preparado en las últimas semanas y he tomado varias fotos, solo que no he podido armar los posts, pero ya se vienen así que ¡¡atenti atenti!! :)

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Sal para la vida

Estoy de vuelta por aquí, una vez más el ritmo de todos los días me alejó un poco pero no crean que abandoné el blog. Debo ser sincera y hacer una confesión… casi todo mi tiempo libre ha sido ocupado por mi nueva obsesión… Game of thrones!! Conocí esta saga por la serie que se estrenó el año pasado en HBO y ahora estoy en el segundo libro (Choque de reyes) y no puedo parar!! A quien no ha leído nada de la saga Canción de hielo y fuego, realmente se la recomiendo, pero ojo, atenerse a las consecuencias de no poder parar de leer :)

Y bueno, volviendo al blog, quería hablar sobre ese elemento tan simple pero que nos hace la vida tan sabrosa… la sal. Yo personalmente soy de comer regular sal, siempre lo he sido y he estado acostumbrada a escuchar los regaños y advertencias de mi mamá cada vez que le agregaba sal a mi comida. Y realmente creo que no hacía mal en advertirme, porque el exceso de sal puede ser muy dañino, más aún si consumimos la sal procesada común que encontramos en todos lados.

Esta sal ha pasado por todo un procesamiento químico que le quita la mayor parte de los nutrientes naturales de la sal, y termina siendo básicamente cloruro de sodio. Y es precisamente el sodio el que resulta dañino para el organismo, ya que eleva la presión arterial y puede causar hipertensión, lo que a la larga puede ocasionar daño en los riñones, el corazón y la vista. Y el mayor peligro de la hipertensión es que es muchas veces un mal silencioso, difícil de detectar antes que ocasione un daño.

Y ahí no acaba todo, esta sal procesada tiene además una serie de aditivos y preservantes químicos nada amigables como flúor, yoduro de potasio, bicarbonato de sodio, fosfato de cal e hidróxido de aluminio (nada provocativo, ¿verdad?). Pero, valgan verdades, la sal es un elemento que nuestro cuerpo necesita y no podemos eliminarlo de nuestras dietas, entonces ¿qué alternativa tenemos? La sal marina.

La sal marina es una opción natural, sin procesamiento ni aditivos químicos, que mantiene todos los minerales y nutrientes de la sal que nuestro cuerpo necesita (más de 80 minerales esenciales) incluyendo el yodo, que no debe faltar en nuestra dieta. Esta sal contiene menos cloruro de sodio, y al ser más concentrada, se puede consumir en menor cantidad, así que ¡no hay vuelta que darle! Pero ojo, tampoco se debe abusar de la sal marina, así que como todo en la vida, con moderación.

Si bien no encontramos sal marina en todos los mercados o supermercados, pueden encontrarla en las bioferias (yo la compro en la de Miraflores, una bolsa mediana a S/. 2.50) o en tiendas de productos naturistas. Así que ya saben, a ponerle sabor a la vida de una forma más saludable con la sal marina :)

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Flexireceta: Bruschetta de tomate :)

Abrir el blog fue sencillo, tomar la decisión, dar un par de clics y listo… pero mantenerlo, eso sí que es otro tema, y debo hacer un mea culpa porque había dejado abandonado este nuevo y querido espacio. Y es que realmente mantener un blog cuando tienes un trabajo absorbente y agotador por épocas no es sencillo, pero es cuestión de organizarse (cosa que me cuesta) y decidirse a postear con regularidad (aunque no sea tanto como uno quisiera). Tengo una lista de n temas que quiero compartir en el blog y espero poder hacer al menos un post a la semana (o 15 días si la chamba se complica). Palabra de flexivegetariana!! :)

Y ahora, volviendo al post de hoy, tengo el gusto de presentarles la sección…Flexirecetas!!! (palmas) jajaja :) Aquí espero compartir recetas saludables y sobretodo muuuuuuy ricas. Y para empezar vamos con una sencillísima, a prueba de todo eh! así que no hay pierde, y además sirve de inspiración porque con la base que les doy pueden hacer las variaciones que les provoque.

La bruschetta proviene de Italia, y es tan simple como un pan tostado al que se le frota con ajo y se le echa aceite de oliva. Bueno, esa es la base, y ahí pueden agregar todo lo que su imaginación y antojos les mande. A mí me gusta hacer bruschettas de tomate (AMO el tomate, no es broma, puedo comer tomate TODOS los días sin cansarme) y omito el ajo de la receta. Aquí van los ingredientes:

- Pan francés o ciabatta o baguette (en verdad el pan que prefieran, pero lo ideal es uno crocante)

- Tomates frescos

- Orégano

- Sal marina

- Aceite de oliva extra virgen

 

No pongo cantidades porque va a depender de cuántas bruschettas quieran hacer, pero es fácil calcular, un tomate da para dos puedas tajadas de pan, o si van a ser más pequeñas cuatro. Para empezar pican el tomate en cuadritos. Yo le saco las pepas al tomate (porque mi abuela me enseñó a hacerlo, y ya es costumbre, sé que no tiene sentido y la mayoría de gente se come las pepas, pero déjenme ser jejeje).

Luego, le echan orégano y sal marina al gusto. Acá pueden también reemplazar el orégano por albahaca fresca picadita y queda buenazo, o cualquier hierba que les provoque. Yo utilizo sal marina porque es más saludable y la pueden conseguir en la bioferia o en tiendas naturistas, y es que la sal común que solemos utilizar es muy dañina, así que ya saben (ahí va otro tema para un próximo post).

Mientras hacen esto ponen en el horno o en la tostadora las tajadas de pan hasta que se doren un poco y queden crocantes. Ojo que así pueden aprovechar para utilizar el pan frío que tengan acumulado.

Y luego solo ponen el tomate en las tajadas de pan y lo cubren con un buen aceite de oliva extra virgen, la cantidad al gusto. A mí me encanta el aceite de oliva y utilizo el aceite Aeba, que es orgánico y prensado en frío, y tiene un sabor que no se imaginan, lo pueden encontrar en la bioferia de Miraflores.

Y listo!! a disfrutar!! Como les decía pueden hacer todo tipo de bruschettas, con lo que más les provoque, así que ya saben, a probar se ha dicho!!

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La maravillosa chia

Descubrí las semillas de chía, al igual que muchos productos más, de casualidad, navegando en blogs de postres vegetarianos y veganos, y me intrigó desde el comienzo. Nunca había escuchado de la chia y sin embargo desde que vi las cosas que se podían preparar con ella (sobretodo en postres) me quedé súper antojada. Estas fotos  las encontré en el blog Sweetly Raw, junto con las recetas que indicaban utilizar la famosa semillita. Ver la textura me provocó mucho, parecía similiar a la linaza remojada, pero diferente, y por lo que leí, decían que era muy rica.

Fue a raíz de este antojo que empecé a buscar información sobre la chia y para mi sorpresa descubrí que esta pequeña semillita es una poderosa fuente de Omega 3, que contiene muchos beneficios para la salud. Para empezar, resulta que la chia es la fuente vegetal más importante de Omega 3, y entre sus características tenemos:

- Favorece la circulación sanguínea, contribuye a regular la hipertensión arterial, reduce triglicéridos y previene la arterioesclerosis.

- Es una gran fuente de proteínas.

- Tiene 6 veces más calcio que la leche y es también una fuente importante de antioxidantes, vitamina B, calcio, potasio, fósforo, magnesio y zinc.

Con toda esta información me quedó claro que la semilla de chia es realmente un pequeño gigante para la salud.  Ya consciente de todos los beneficios de la chia, decidí emprender mi búsqueda. Mi primera idea fue que la encontraría en la Bioferia de Miraflores, donde suelo encontrar miles de productos naturales y orgánicos para preparar cosas deliciosas, pero nunca la encontré ahí. Entonces decidí recurrir al Google, y ahí descubrí la página Semillas de Chia en Perú, en la que encontré una lista de lugares en los que se puede adquirir la chia en diferentes distritos. Revisando entre las opciones que aparecían ahí encontré que estaba Nueva Acrópolis (en Av. Javier Prado este 465, San Isidro) que me queda cerca al trabajo. Y así descubrí la tienda naturista que tienen ahí, que es pequeña, pero tiene cosas interesantes (entre ellas las pasas goji, de las que les conté en este post).

Ahí pueden encontrar la chia en presentación de 20 y 30 soles, y ya con ella pueden animarse a probarla de diferentes maneras. Yo la he tomado mezclada con agua en ayunas, y también como “pudin” con leche, y la verdad es que queda muy rico. La chia no tiene sabor en realidad, así que absorberá todo el sabor de los líquidos con que la mezclen, que pueden ser jugos, leche con esencia de vainilla y un poco de azúcar (como hice yo) y un largo etcétera. El límite es su imaginación. Ah! y también es rico consumirla sin remojar. Cuando preparo avena ahora le pongo un poco de chia encima para darle un toque crocantito, y queda muy bien.  Anímense a probarla y compartan sus experiencias. :)

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Las pasas o bayas goji

Me enteré de la existencia de las pasas goji de casualidad, en el blog Sweetly Raw, de Heather Pace, que es una chef vegana que ha escrito varios libros sobre postres veganos que se ven BUE-NA-ZOS. Y no solo son veganos, además son todos “raw” es decir, sin ninguna cocción. El movimiento de alimentación Raw o crudívora (como creo que se traduce) tiene bastante promoción en otros países, aunque aquí aún no he escuchado mucho sobre él. En otro post podremos hablar más de este movimiento que ha tenido un impacto importante en la salud de muchas personas.

Volviendo al blog que mencionaba, pueden encontrar ahí miles de recetas de postres como pies, pudines o “puddings”, chocolates, helados, etc., que los van a dejar con miles de antojos. Para muestra miren estas fotos y díganme si no son demasiado provocativas…


A mí que me encanta hacer postres, me encantaría replicar esas recetas pero nunca lo he intentado porque lamentablemente hay varios ingredientes que no son fáciles de encontrar aquí. Un ejemplo de esto son los dátiles, que según he visto se usan siempre para las bases de pies y tartaletas. O también la pulpa de coco fresco, que la verdad solo la he comido cuando he viajado a la selva. Y bueno, entre estos ingredientes raros empecé a ver unas pasas extrañas de color rojo que llamaron mi atención, y eran las pasas o bayas goji. Así las descubrí, y de inmediato me fui a Google a indagar un poco y encontré mucha información interesante sobre esta peculiar pasita roja :)

Las pasas o bayas goji se cultivan en China, donde se consumen mucho por su alto contenido de vitaminas y antioxidantes.  Entre los beneficios que se le atribuyen están: prevenir el envejecimiento, mejorar la vista, regular tanto el sueño como el apetito, cuidar los riñones y el hígado e incrementar la energía y la sensación de bienestar general.  Según leí, tomar unas 20 bayas al día es una potente dosis de antioxidantes naturales que pueden tener muchos beneficios en la salud. ¿Suena bastante bien verdad? Pero siempre pensé que era una más de esas cosas que nunca iba a encontrar.

Sin embargo, para mi sorpresa las encontré y de manera totalmente casual. Andaba averiguando donde conseguir la semilla de chia acá en Lima (que por cierto sobre esta semillita también habrá otro post) y encontré una web que mencionaba lugares en dónde conseguirla. Entre esos lugares mencionaban uno que me queda cerca al trabajo, así que un día fui a ver, y además de la chia encontré las pasas goji, empacadas e importadas desde China, a 20 soles el paquete.  El lugar era Nueva Acrópolis, donde yo sabía que hacían cursos de filosofía y ese tipo de cosas, pero no me imaginaba que tenía una tienda de productos naturales también (que aunque es pequeña tiene cosillas interesantes). Para los interesados esto queda en Av. Javier Prado Este 465 – San Isidro.

El sabor es bien agradable, como una pasa, pero no tan dulce, el sabor es un poco más sutil. Yo las he comido solas, con ensalada de frutas y con avena, pero creo que se puede probar mil formas más. Así que ya saben, si quieren algo con extra recarga de antioxidantes prueben y me cuentan que les parece :)

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20 de marzo: Día mundial sin carne

Hasta hace unos años ni sabía que existía esta fecha, creo que me enteré hace un par de años, y para ser honesta, no la tengo presente ni la recordaba hasta antes de leer el post de hoy de Oveja Verde.

Pero si uno lo piensa un poco, realmente un día sin carne es una gran iniciativa, por todas las dimensiones que implica, para la conservación del medio ambiente, para la salud, para fomentar el respeto y cuidado por los animales, entre otras cosas. Creo que definitivamente este es un día con mucho potencial que se podría aprovechar para difundir información que puede llegar a cambiar la vida de muchas personas. Desde las cuestiones relacionadas a la salud (con tantas investigaciones y estudios recientes que relacionan el consumo de carne al desarrollo de múltiples enfermedades) hasta otras que de pronto no hemos puesto nunca sobre la mesa. Viviendo en un país con altos niveles de pobreza, en el cual la carne es uno de los alimentos más caros, bien vendría una iniciativa que eduque a las personas para tener una dieta rica, completa y balanceada sin depender de la proteína animal.

Muchas personas piensan que vegetariano o vegano es sinónimo de desabrido, sin sabor y poco nutritivo, y no hay nada más lejano a la verdad. La comida vegetariana o vegana puede ser realmente deliciosa, y en la mayoría de casos, está muy bien balanceada para cubrir todas las necesidades de nutrientes que tenemos. Quizás si todos fueran conscientes de esto estarían más abiertos a darle una oportunidad a la comida vegetariana y a disminuir su consumo de carne.

Mientras navegaba en la web oficial del día sin carne, y veía todas las actividades que se llevarán a cabo en Ecuador, Chile, España y  México, pensaba que ojalá un día podamos contar con algo así aquí en Perú, con ferias, charlas, degustaciones, proyección de videos, y un largo etcétera que ayude a erradicar los prejuicios y a acercar a más personas a una alimentación y un estilo de vida saludable.

Sin haberlo planeado, hoy yo sí me uno a la causa del día sin carne, pues en la lonchera traje mi salvadora tortilla de brócoli (que siempre me saca de apuros) con arroz, y fruta para el postre…..ñam ñam :) Para un próximo post la receta.

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